Archivo de la categoría: Galeras

Don Quijote y las galeras de Barcelona

“Ahora yo digo que éste es infierno, o por lo menos purgatorio”[1]

La segunda parte del libro de los libros, El Quijote, Cervantes revive su experiencia en Lepanto  en el capítulo LXIII, De lo mal que le vino a Sancho Panza con la visita  de las galeras  y la nueva aventura de la hermosa morisca [2]. Sabido es que Cervantes participó en la batalla de Lepanto a bordo de La Marquesa  como soldado de la décima compañía del tercio Miguel de Moncada bajo el mando de Diego de Urbina  y que fue herido en su mano izquierda[3]. Este hecho la califica “la más alta ocasión que vieron los siglos pasados, los presentes, ni esperan ver los venideros”[4]

ilustracic3b3n-2-barcelona-1645-2
Vista del puerto de Barcelona en el siglo XVII

montjuic-2

Don Quijote entra en Barcelona la víspera de San Juan  en la noche  y al día siguiente “vieron el mar, hasta entonces dellos no visto; parecióles espaciosísimo y largo, harto más que las lagunas de Ruidera que en la Mancha habían visto; vieron las galeras que estaban en la playa, las cuales, abatiendo las tiendas, se descubrieron llenas de flámulas y gallardetes que tremolaban al viento y besaban y barrían el agua; dentro sonaban clarines, trompetas y chirimías, que cerca y lejos llenaban el aire de suaves y belicosos acentos. Comenzaron a moverse y a hacer un modo de escaramuza por las sosegadas aguas, correspondiéndoles casi al mismo modo infinitos caballeros que de la ciudad sobre hermosos caballos y con vistosas libreas salían. Los soldados de las galeras disparaban infinita artillería, a quien respondían los que estaban en las murallas y fuertes de la ciudad, y la artillería gruesa con espantoso estruendo rompía los vientos, a quien respondían los cañones de crujía de las galeras. El mar alegre, la tierra jocunda, el aire claro, solo tal vez turbio del humo de la artillería, parece que iba infundiendo y engendrando gusto súbito en todas las gentes. No podía imaginar Sancho cómo pudiesen tener tantos pies aquellos bultos que por el mar se movían.”[5]  Su anfitrión don Antonio Moreno, “caballero rico y discreto”[6] lo hospeda y agasaja aunque también se burla de él, pues le cuelga un cartel a sus espaldas que rezaba “Éste es don Quijote de la Mancha” mientras pasea por la ciudad montado en un mulo.[7]

chisc205
Paseo de Don Quijote por Barcelona. Sancho no le acompañó, aunque este representado

Tras el suceso de la cabeza encantada, donde se vuelve a abusar de la buena fe del hidalgo[8] y siendo ya la tarde, fueron a las galeras surtas en la playa. Estas eran la capitana Sant Jordi,  Santa Maurici (Mauricia)  Sant Ramon (Ramona) y Sant Sebastià. Su misión era la defensa de la costa contra las incursiones moriscas y las Corts celebradas en 1599 bajo Felipe III se autorizó  a la Generalitat  a mantener cuatro galeras que se que se construyeron en las Drassanes de Barcelona y se botaron entre 1607 y 1609 [9]

Capitulo 63-2

Una vez en la playa son recibidos a bordo de la Sant Jordi con todos los honores por el general, cuatralbo [10] Pedro de Vic disparando la pieza de proa de la capitana a modo de honores. Aquí inicia Cervantes una maravillosa descripción de las naves, maniobras  y de las condiciones de vida de los galeotes, la chusma.

19-53 (1)

Estos reciben los visitantes al unísono grito de “¡Hu, hu,hu!” ceremonial reconocido  y tras la señal del cómitre[11] con un pito[12]  esta se despoja de la chaquetilla y hacen la tienda, maniobra de montar una cubierta de lona para protegerse del sol o la lluvia a la vez dejan caer la entena , el palo que sostiene la vela, con gran ruido hasta el punto que el mismo Don Quijote “se estremeció y encogió de hombros y perdió el color del rostro[13] para izarla luego. El cómitre de una forma salvaje empieza entonces a  comienza a mosquear las espaladas de la chusma con el corbacho o rebenque, azote de cuero o cáñamo trenzado y embreado. La dureza de la escena es tal que Sancho exclama ¿”Qué habrán hecho estos desdichados, que ansí los azotan, y como este hombre  solo que anda por aquí silbando tiene atrevimiento para azotar a tanta gente? Ahora digo yo que éste es infierno, o por lo menos purgatorio”[14]

Antes Sancho sufre una cruel broma por parte de la  chusma pues el espalder [15] lo levanta en volandas y “comenzando de la derecha banda, le fue dando y volteando sobre los brazos de la chusma de banco en banco, con tanta priesa, que el pobre Sancho perdió la vista de los ojos y sin duda pensó que los mismos demonios lo llevaban: y no pararon con él hasta volverle por la siniestra banda y ponerle en popa[16]

casacervantes
La denominada casa Cervantes, en el Paseo Colón de Barcelona. A ciencia cierta no se sabe si Cervantes residió o se hospedó en ella.

Un vez en mar, desde el castillo de Montjuïc se hace la señal de la existencia de un bajel de remos en la costa, por la banda del poniente. Pedro de Vic ordena que  dos saliesen en su caza mientras la capitana Sant Jordi  iría tierra a tierra, es decir  costeando, maniobra que pretendía rodear al buque entre la costa y el mar. La nave,  “Algún bergantín de corsarios de Argel”[17] de catorce o quince bancos, viéndose sorprendida se pone en caza e intenta huir pero la Sant Jordiera de los más ligeros bajeles que en la mar navegaban, y así le fue entrando, que claramente los del bergantín conocieron que no podían escaparse, y así, el arréz [18] quisiera  que dejaran los remos y se entregaran, por no irritar a enojo al capitán”[19]

1024px-Museo_Marítim_de_Barcelona_Real_17-05-2009_13-09-59
Galera catalana La Real

En este punto dejemos que se a el Cervantes quien prosiga la narración:

 “Pero la suerte, que de otra manera lo guiaba, ordenó que ya que la capitana llegaba tan cerca que podían los del bajel oír las voces que desde ella les decían que se rindiesen, dos toraquis, que es como decir dos turcos borrachos que en el bergantín venían con otros doce, dispararon dos escopetas, con que dieron muerte a dos soldados que sobre nuestras arrumbadas venían. Viendo lo cual juró el general de no dejar con vida a todos cuantos en el bajel tomase; y llegando a embestir con toda furia, se le escapó por debajo de la palamenta. Pasó la galera adelante un buen trecho; los del bajel se vieron perdidos, hicieron vela en tanto que la galera volvía, y de nuevo a vela y a remo se pusieron en caza; pero no les aprovechó su diligencia tanto como les dañó su atrevimiento, porque alcanzándoles la capitana a poco más de media milla, les echó la palamenta encima y los cogió vivos a todos”.[20]

944

Ya de regreso con la presa y tras fondear, Pedro de Vic al saber que el virrey, Francisco Hurtado de Mendoza y Cárdenas, lo hace subir a bordo. SE amaina la entena, pues estaba previsto ahorcar al arráez y a toda la dotación treinta y seis  y los dos escopeteros.  Se inicia entonces el interrogatorio:

“Preguntó el general quién era el arráez del bergantín, y fuele respondido por uno de los cautivos en lengua castellana (que después pareció ser renegado español):

—Este mancebo, señor, que aquí veis es nuestro arráez.

 Y mostróle uno de los más bellos y gallardos mozos que pudiera pintar la humana imaginación. La edad al parecer no llegaba a veinte años. Preguntóle el general:

—Dime, mal aconsejado perro, ¿quién te movió a matarme mis soldados, pues veías ser imposible el escaparte? ¿Ese respeto se guarda a las capitanas? ¿No sabes tú que no es valentía la temeridad? Las esperanzas dudosas han de hacer a los hombres atrevidos, pero no temerarios.

Responder quería el arráez, pero no pudo el general por entonces oír la respuesta, por acudir a recebir al virrey, que ya entraba en la galera, con el cual entraron algunos de sus criados y algunas personas del pueblo.

—¡Buena ha estado la caza, señor general! —dijo el virrey.

—Y tan buena —respondió el general— cual la verá Vuestra Excelencia agora colgada de esta entena.

—¿Cómo ansí? —replicó el virrey.

—Porque me han muerto —respondió el general—, contra toda ley y contra toda razón y usanza de guerra, dos soldados de los mejores que en estas galeras venían, y yo he jurado de ahorcar a cuantos he cautivado, principalmente a este mozo, que es el arráez del bergantín.

Y enseñóle al que ya tenía atadas las manos y echado el cordel a la garganta, esperando la muerte.

Miróle el virrey, y viéndole tan hermoso y tan gallardo y tan humilde, dándole en aquel instante una carta de recomendación su hermosura, le vino deseo de escusar su muerte y, así, le preguntó:

 —Dime, arráez, ¿eres turco de nación o moro o renegado?A lo cual el mozo respondió, en lengua asimesmo castellana:

—Ni soy turco de nación, ni moro, ni renegado.

—Pues ¿qué eres? —replicó el virrey.

—Mujer cristiana —respondió el mancebo.

—¿Mujer y cristiana y en tal traje y en tales pasos? Más es cosa para admirarla que para creerla.

—Suspended —dijo el mozo—, ¡oh señores!, la ejecución de mi muerte, que no se perderá mucho en que se dilate vuestra venganza en tanto que yo os cuente mi vida.

¿Quién fuera el de corazón tan duro que con estas razones no se ablandara, o a lo menos hasta oír las que el triste y lastimado mancebo decir quería? El general le dijo que dijese lo que quisiese, pero que no esperase alcanzar perdón de su conocida culpa.”[21]

La historia que sigue se puede seguir en el enlace ya que se aleja de el tema.

No habrá descripción más sencilla pero exacta de lo que es una galera. Pero analicemos brevemente una galera

La galera es el capital ship medieval y moderno mediterráneo hasta bien entrado en el siglo XVIII, pues la evolución arquitectónica de los buques de vela y las características climáticas de un mar interior como el Mediterráneo hacen que sea el buque idóneo. Barcelona contó con el privilegio de ser el astillero especializado en su construcción, carena, mantenimiento e  invernaje pues sus naves y gradas de hasta 120 metros permitían la cabida de treinta buques. y un adecuado medio de financiación.

978

Las galeras se clasifican en la familia de buques de remos, siendo estas según sus dimensiones en “grosses, bastardes i sotils” o grandes, medianas y pequeñas.  Su proa es lanzada y afilada, y aunque se asemeje su función a de un espolón es la de facilitar el acceso en un abordaje.

Su eslora esta comprendida entre 40 y 50 metros, 5 o 6 de manga y un francobordo y  escaso calado, lo que permite su varada (y botadura) para la carena y mantenimiento, aunque no le permite grandes aventuras con mar fuerte dotada de un mástil y uno o dos castillos a proa y popa. Su propulsión es básicamente el remo, torpe con la vela latina, debido a su largo y estrecho casco y calado que no permite ceñir bien, navegando mejor de empopada y largo, pero a la vez es un buque sencillo de maniobrar. Es pilotada con un timón de espadilla hasta la aplicación del codaste. El número de remeros es variable, siendo normalmente uno por remo y entre dos y tres por bancada, siendo los remos equilibrados para cada remero, la chusma como eran conocidos los forzados a bogar en galeras. Ser condenado a galeras o gurapas como se decía era francamente fácil. En el capítulo XXII de la primera parte del Quijote, la llamada aventura de los galeotes, uno de los condenados dice serlo por amor… amor a una canasta de ropa

 

 

 

Bibliografía

 

 

Notas

[1] CAPÍTULO LXIII
De lo mal que le avino a Sancho Panza con la visita de las galeras, y la nueva aventura de la hermosa morisca
[2] CAPÍTULO LXIII
De lo mal que le avino a Sancho Panza con la visita de las galeras, y la nueva aventura de la hermosa morisca
[3] “Ha sido  estropeado en la mano izquierda de un arcabuzazo” ver Cervantes, el Quijote y Barcelona en Anales cervantinos
http://analescervantinos.revistas.csic.es/index.php/analescervantinos/article/view/71/72
[4] Prólogo al lector de la segunda parte del ingenioso caballero don Quijote de la Mancha
[5] Capítulo LXI
De lo que le sucedió a don Quijote en la entrada de Barcelona, con otras cosasI que tienen más de lo verdadero que de lo discreto
[6] CAPÍTULO LXII
Que trata de la aventura de la cabeza encantada, con otras niñerías que no pueden dejar de contarse
[7] CAPÍTULO LXII
Que trata de la aventura de la cabeza encantada, con otras niñerías que no pueden dejar de contarse
[8]  CAPÍTULO LXII
Que trata de la aventura de la cabeza encantada, con otras niñerías que no pueden dejar de contarse
[9] Para conocer más ver la entrada  Las Atarazanas de Barcelona.
[10] El cuatralbo era el general de las galeras de Cataluña
[11] Para conocer más ver la entrada Sobre galeras y cocas.
[12] De ahí la expresión a golpe de pito…
[13]CAPÍTULO LXIII
De lo mal que le avino a Sancho Panza con la visita de las galeras, y la nueva aventura de la hermosa morisca
[14]CAPÍTULO LXIII
De lo mal que le avino a Sancho Panza con la visita de las galeras, y la nueva aventura de la hermosa morisca
[15] Marino que marcaba el ritmo de remada.
[16]CAPÍTULO LXIII
De lo mal que le avino a Sancho Panza con la visita de las galeras, y la nueva aventura de la hermosa morisca
[17]CAPÍTULO LXIII
De lo mal que le avino a Sancho Panza con la visita de las galeras, y la nueva aventura de la hermosa morisca
http://cvc.cervantes.es/literatura/clasicos/quijote/edicion/parte2/cap63/default.htm
[18] Comandante del buque
[19]CAPÍTULO LXIII
De lo mal que le avino a Sancho Panza con la visita de las galeras, y la nueva aventura de la hermosa morisca
[20]CAPÍTULO LXIII
De lo mal que le avino a Sancho Panza con la visita de las galeras, y la nueva aventura de la hermosa morisca
[21]CAPÍTULO LXIII
De lo mal que le avino a Sancho Panza con la visita de las galeras, y la nueva aventura de la hermosa morisca
Anuncios