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Sobre galeras y cocas

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Esta vez vamos a realizar un breve estudio de dos buques asociados a la marina catalana, como es la coca y la galera . Para ello lo haremos con esta magnífica vista procedente de la iglesia de Nuestra Señora de la Fuente de Peñarroya de Tastavins (Teruel)que se conserva en el Museu Nacional d’Art de Catalunya.

Analicemos en primer lugar el contexto. La imagen muestra  acción de corso contra de dos galeras contra una coca. Lucen las primeras la cruz de San Jorge y la ubicación es el Mediterráneo, zona de actuación de la marina catalana,  y que la misma pintura representa con una limitación espacial de dos castillos o torres según Foerster, “mar entre dominios aragoneses”.La coca no está identificada por bandera o estandarte que se asocie a reino a república alguna, pero puede   tratase de una nave italiana. Las galeras están representadas sin aparejo alguno, una  señal inequívoca (aunque mal interpretada por el autor pues confunde arriar velas con arriar todo aparejo) de la entrada en combate. La de la izquierda está avanzando a la velocidad que los remeros permiten, con un cómitre a popa  estimulando a estos, gobernando la nave con un timón de espadilla o latino. A proa, se preparan para lanzar las piezas que permitan el abordaje, una especie de hoz afilada. La segunda galera, ya esta presta para el abordaje, pues no se aprecia apenas actividad de los remeros, han retirado los terçols (remos exteriores, más cortos)  y  presentan picas, lanzas, ballestas para lanzarse al ataque. La coca, destaca por su altura, y parece una nave de porte  de tres cubiertas a tenor de los puntos horizontales, con un casco embreado y de ahí el color negro. El aparejo  está representado de forma muy tosca. Es de vela cuadrada mostrando un palo mayor fuertemente inclinado a proa y mostrando todo el trapo (señal de navegar de empopada) y lo que parece una mesana.La coca, tiene un alcázar donde se halla la tripulación que muestra su desespero.

 La galera es el capital ship medieval y moderno mediterráneo hasta bien entrado en el siglo XVIII, pues la evolución arquitectónica de los buques de vela y las características climáticas de un mar interior como el Mediterráneo hacen que sea el buque idóneo. Barcelona contó con el privilegio de ser el astillero especializado en su construcción, carena, mantenimiento e  invernaje pues sus naves y gradas de hasta 120 metros permitían la cabida de treinta buques. y un adecuado medio de financiación.

Las galeras se clasifican en la familia de buques de remos, siendo estas según sus dimensiones en “grosses, bastardes i sotils” o grandes, medianas y pequeñas Las representadas, son una evolución de la liburna romana, pero a diferencia de esta carece de espolón para la embestida. Su proa es lanzada y afilada, y aunque se asemeje su función es la de facilitar el acceso en un abordaje. Su eslora esta comprendida entre 40 y 50 metros, 5 o 6 de manga y un francobordo y  escaso calado, lo que permite su varada (y botadura) para la carena y mantenimiento, aunque no le permite grandes aventuras con mar fuerte dotada de un mástil y uno o dos castillos a proa y popa. Su propulsión es básicamente el remo, torpe con la vela latina, debido a su largo y estrecho casco y calado que no permite ceñir bien, navegando mejor de  largo, pero a la vez es un buque sencillo de maniobrar. Es pilotada con un timón de espadilla hasta la aplicación del codaste. El número de remeros es variable, siendo normalmente uno por remo y entre dos y tres por bancada, siendo los remos equilibrados para cada remero. Estos, en la época que comentamos (siglos XIV y XV) solían ser hombres libres y combatientes a la vez, o chusma como eran conocidos los forzados a bogar en galeras. No todos los hombres entraban a la vez en combate, si no que dada la extrema duración del combate amén  del previo esfuerzo, una parte estuviese de de retén a fin de suplir al resto según las necesidades.

La coca, es un buque de alto bordo, poca eslora, muy manguda y propulsada a vela. Es un buque clasificado como redondo, y se caracteriza, amén  de lo dicho, por su eslora y manga de 60 y 10 metros respectivamente, altos castillos a proa y popa, de una a tres cubiertas, con aparejo redondo, montando normalmente un palo mayor e incluso un bauprés y a veces mesana, dos timones latinos o de caja (espadillas). Originaria del mar del Norte se construye en tingladillo, montar las tablas las unas sobre las otras, pero tras su introducción en el Mediterráneo a partir del siglo XIII pasó a ser construcción de a tope: tablas yuxtapuestas lo que hace que el casco sea liso. Llegaron a construirse buques de hasta tres palos con un desplazamiento de hasta 1500 toneladas. Su nombre deriva del término latino concha y si tomamos un mejillón de referencia esta todo dicho.

Corte de una coca catalana
Corte de una coca catalana

La llegada este buque a aguas mediterráneas data del siglo XII y a Cataluña en el siglo XIV. En principio es una buque comercial, pero se adapta a la guerra naval con la introducción de castillos a proa y poa y de  un castillete llamado gata en el palo mayor, donde los hombres de guerra, dotación, disparan proyectiles.

Pero la verdadera importancia de este buque se debe la modificación en su casco, la llamada fórmula catalana “tres, dos y as” consistente en que en el casco el puntal  debía ser la mitad de la manga y esta la tercera parte de la longitud de la quilla, aumentando el tonelaje y uso de vela cuadrada lo que permite mejorar la maniobra, pues este tipo de vela permite seguir un rumbo en ángulo muy cerrado con la dirección del viento debido a la resistencia del velamen orientado en el sentido de la maniobra, es decir permite ceñir el viento ya que hasta entonces los buque de carga tenían más puntal que manga y debían ir muy lastrados, amén de  tener que  navegar  de empopada pues corría el riesgo de zozobrar. Ni que decir tiene que ello fue rápidamente copiado por franceses e italianos y ello perduró hasta inicios del pasado siglo XX.

La mejor reproducción es la llamada Coca de Mataró, un ex voto de la ermita de Sant Simó de Mataró y exhibida en el museo Prins Hendrijk de Rotterdam.

La coca de Mataró

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Bibliografía

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  • Amich, Julián. Diccionario marítimo Juventud, Barcelona 1956
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